Santa Marta

 

La ciudad más antigua de América del Sur está llena de una magia difícil de describir, su patrimonio arquitectónico inigualable, hermosos paisajes y un gran legado cultural, hacen de este paraíso natural un destino ideal para disfrutar, conocer y recordar. Aquí es posible tenerlo todo, la Sierra Nevada de Santa Marta, con una red de ecosistemas única en el planeta, y enigmáticos vestigios arqueológicos de la cultura Tayrona. Las playas del Parque Nacional Natural Tayrona, enmarcadas por una naturaleza virgen y exuberante, reconocidas entre las más bellas del mundo. Espacios poblados por bandadas de loros, infinita variedad de aves y manadas de monos aulladores que informan con su bullicio a los demás habitantes de la selva la presencia de excursionistas Y un legado histórico, representado en la arquitectura y en las calles del centro histórico, un recorrido ideal para visitar la Catedral, los museos y el Malecón de Bastidas, donde además de conocer se puede gozar de un romántico atardecer. Santa Marta es privilegiada al tener la montaña costera más alta del mundo, esta majestuosa sierra con sus cúspides nevadas es epicentro histórico y cultural de una de las civilizaciones más importantes de la historia, consagrando en un destino turístico mágico, la sabiduría de la naturaleza y la indígena. Playas, manglares, coralinos y arrecifes hacen parte del paisaje selvático que adorna el Parque Natural Tayrona, uno de los mayores atractivos que tiene Santa Marta. Esta reserva natural de aguas cristalinas, arena blanca y amaneceres surreales es considerada como una de las bahías más hermosas de América, un sitio apacible e ideal, lleno de un encanto natural, donde confluye el sonido del mar y el aire puro de las montañas. El Parque ofrece amplias playas, de las cuales las tres más conocidas son: Cabo San Juan, Bahía Concha, un hermoso balneario con cabañas y restaurantes; Neguanje y Cañaveral, con su zona de camping y unas deliciosas playas en medio de la exuberante naturaleza.