Barichara

 

Cuando se visita Barichara, el viaje no debe detenerse en la mera contemplación del pueblo sino que debe reunir dos planes que no deben dejar de hacerse: observar un atardecer en el mirador y pasar jornadas de deportes de aventura que literalmente se roban el aliento. El día debe empezar temprano en la mañana y con ropa ligera, apta para sentirse fresco y que sea fácil de secar.

Hay varias agencias de viajes y tours con las cuales puede conseguirse un plan completo de deportes de aventura, en los alrededores del pueblo. En las cascadas de Juan Curí se practica torrentismo, espeleología y trekking, en el río Fonce se practica canotaje y en Curí es posible volar bajo las alas de un parapente. Al final del día, una de las cosas más emocionantes es acercarse al mirador del pueblo, al nororiente, para admirar los atardeceres de nubes tímidas que se tiñen de rosa, naranja y amarillo hasta fundirse con la negra noche y mostrar las estrellas infinitas. Para los fotógrafos y enamorados este será uno de los recuerdos más inolvidables de la travesía. En los días en los que se prefiera pasar simplemente un día de descanso, recorrer las callecitas llenas de tiendas con artesanías resulta una experiencia que lleva hacia las tradiciones indígenas de tejidos en fique, alpargatas (zapatos típicos de la región), alfombras, ropa y piedra tallada, todos objetos perfectos para llevar de regreso a casa y así nunca olvidar la experiencia.